¿ES MI PERRO DE CARÁCTER DOMINANTE?

Situaciones en las que nuestro perro manifiesta agresividad por Dominancia.

  • Si nos acercamos o intentamos tocar al perro mientras come o sostiene en la boca un objeto que considera de su propiedad.
  • Si establecemos contacto visual directo con el perro.
  • Si nos inclinamos sobre el perro o le empujamos.
  • Si lo castigamos, tanto física como verbalmente.
  • Si le molestamos o intentamos desplazarlo de su lugar de descanso.
  • Si intentamos colocarle la correa o el bozal.
  • Si intentamos sujetarlo o inmovilizarlo físicamente.
  • Si lo cepillamos, bañamos, o practicamos cualquier protocolo de higiene.

Evalúe a su cachorro, joven o adulto, si manifiesta signos de agresividad en algunos de los contextos arriba mencionados, no dude en solicitar información.
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Tratamiento de la Agresividad por Dominancia.

Entorno: Uso de barreras físicas y de sujeción para evitar la lesión a humanos.Entrenar al perro para el uso del bozal.

Tratamiento farmacológico.

Técnicas de modificación de la conducta.

Dificultades en el diagnóstico.

Impulsividad: Entendemos por impulsividad aquella situación en la que las señales de amenaza, gruñidos y labios fruncidos reducen su presencia e incluso desaparecen por completo antes del ataque.
En tal caso, la mordedura aparece ante la primera señal de provocación.

Son tres los elementos que podrían relacionarse con la aparición de impulsividad en un caso de agresividad por dominancia:

1.Cronificación: Con el paso del tiempo y por un proceso de aprendizaje, el perro aprende a suprimir los elementos de amenaza de la secuencia de agresividad, tras descubrir que no poseen utilidad a la hora de disuadir al propietario en sus intenciones.

2.Factores genéticos: Algunas razas y dentro de estás, algunas líneas genéticas, parecen mostrar una mayor tendencia a la impulsividad que otras.

3.Ansiedad: Los conflictos jerárquicos entre los lobos y también entre los perros, no tienen una duración importante .Lenguaje corporal y sistema de lucha ritualizada permite una resolución rápida del conflicto.
Sin embargo en el entorno doméstico la situación no suele encontrar una resolución tan rápida.

Tratamiento farmacológico:
Castración: No sea conseguido demostrar una correlación directa entre castración y reducción de la agresividad por dominancia.
Sin embargo, ante la duda y si el propietario está conforme es mejor castrar al animal.
En los últimos años se ha sugerido la utilización de numerosos psicofármacos en el tratamiento de la dominancia.
Consultar con el veterinario para posible utilización de fármacos.

Técnica de modificación de la conducta:

Ignorar al perro durante dos semanas (de palabra, de contacto visual y corporal).

Detectar todas las situaciones en las que se produce la agresión, y evitar que se produzcan en el futuro.

Educación básica, con el fin de que el perro pueda ser controlado cuando vaya a iniciar un episodio agresivo.

El propietario debe iniciar todas las interacciones con el perro, y toda aquella acción que inicie el perro será sistemáticamente ignorada.

Para reforzar el papel dominante del dueño, han de realizarse al día 10 minutos de ejercicios de obediencia con correa.

Conseguir a base de una gran dedicación el control sobre el perro, usando el bozal si es necesario, previendo las situaciones que provocan la agresión, y evitándolas inmediatamente con la práctica de ejercicios de obediencia básica.

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